Nuestra misión se encuentra en una zona remota, donde el acceso a la atención sanitaria es extremadamente limitado. El centro médico más cercano está a unas 5 horas de distancia y el hospital de referencia se encuentra a 3 días de viaje. Para muchas personas, especialmente en situaciones de urgencia, esta distancia supone una barrera insalvable.
A lo largo de este año hemos dado un paso muy importante: hemos puesto en marcha un dispensario que ya está en funcionamiento. Contamos con un equipo comprometido formado por tres enfermeros y un médico especialista de la zona, lo que nos permite atender de forma continua a la comunidad.
Gracias al apoyo recibido, también hemos conseguido equipamiento básico fundamental, como una báscula para el control de peso y un concentrador de oxígeno, herramientas esenciales para la atención diaria.
Sin embargo, todavía nos falta un elemento clave para poder ofrecer una atención médica más completa y segura: un ecógrafo portátil. Este equipo nos permitiría diagnosticar con mayor precisión, detectar complicaciones en embarazos, identificar problemas internos y actuar a tiempo en situaciones críticas.
Por eso, estamos buscando financiación para hacerlo realidad. Un ecógrafo no es solo un equipo médico: es una oportunidad para salvar vidas, reducir riesgos y ofrecer una atención digna a quienes más lo necesitan.
En este reto nos acompañan María Royo Terol, Martín y Nieves Pérez Royo, que con motivo de su Primera Comunión quieren aportar su granito de arena y animan a sus familiares y amigos a colaborar para conseguir este ecógrafo.
Con tu ayuda, podemos dar este paso decisivo.