3 de Diciembre. Día mundial de las personas con discapacidad.
En el día internacional de las personas con discapacidad, recordamos que hace años que la MCSPA, con el aula especial de Muketuri, ha conseguido cambiar la vida de muchos niños y niñas en Etiopía.
Es un día para valorar el esfuerzo de todas. Valorar el esfuerzo de las personas con discapacidad, su lucha y constancia por vivir cada día en un país en el que la posibilidades médicas, económicas, sociales y formativas son aún muy escasas para ellas. Valorar el esfuerzo de sus familias, el cuidado y cariño, la confianza en su promoción como personas. Valorar el esfuerzo de las cuidadoras del aula especial, cinco mujeres que dedican su jornada laboral a dar cariño, asear y trabajar el potencial de cada uno de los niños y niñas que están en el aula y los que ya no están, que se han formado para ello y han sido las primeras de la zona en atreverse a combatir con el estigma social que supone este trabajo.
Agradecer el esfuerzo de todas las voluntarias, que con su vocación en esta profesión han dedicado su tiempo a ir promocionando esta aula hasta convertirse en lo que hoy es y en seguir persistiendo por mejorarla y dar la mejor calidad de vida a las personas con discapacidad en Muketuri.
La MCSPA con su amor por quién más nos necesita, por quienes quedan apartadas de la sociedad, con su llamada a cuidar y querer cada persona; crearon esta aula y trabajan cada día por el crecimiento de cada niño y niña con necesidades especiales peleando con el sistema educativo y sanitario que muchas veces no entiende que la dignidad de las personas está por encima de todo.
La evolución del aula ha ido desde un espacio de cuidado y protección para ofrecer tiempo a las familias, a poder trabajar mientras quedaban atendidos, ser un espacio de mejora de la vida del alumnado, con actividades que los ayudan a mejorar sus capacidades y que incluso les permiten participar de actividades normalizadas como ayudar en la cocina, en el huerto, en la agricultura…donde cada trabajador y trabajadora de la misión ha ido también creyendo en las posibilidades de ellos y ellas.
Por el esfuerzo de todas ellas.
Sara María Padín. Voluntaria en Muketuri, Etiopía
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