Buenos días a todos,
Os escribo desde Malawi, a punto de emprender el viaje de regreso, tras dos semanas intensas y profundamente enriquecedoras. Han sido días de mucho trabajo, llenos de retos, pero también de una enorme satisfacción.
Volvemos, como siempre, con el corazón lleno gracias al increíble grupo humano que hace posible esta misión. La entrega, la disponibilidad y el compromiso de cada persona marcan la diferencia, permitiendo que, incluso ante las dificultades, todo salga adelante.
Porque si algo hemos vivido aquí es que cada día trae nuevos desafíos… y también pequeños milagros. Milagros que se hacen realidad gracias al esfuerzo conjunto, superando obstáculos y encontrando soluciones donde parecía imposible.
A menudo, el éxito de una campaña se mide en cifras. En esta ocasión, hemos realizado 225 cirugías, de las cuales 18 han sido en niños. Entre ellas, 12 cataratas congénitas —intervenidas bajo anestesia general en Blantyre, en un hospital público donde, por primera vez, hemos desarrollado actividad de oftalmología pediátrica y formación— y 6 casos de estrabismo.
Son números importantes, sin duda. Pero lo verdaderamente valioso está en las historias detrás de cada paciente. En cada persona que recupera la visión, en cada vida que cambia. Muchos miembros del equipo lo repetían: todo ha merecido la pena solo por un caso concreto, por una historia.
Quiero agradeceros de corazón vuestro apoyo, porque es lo que hace posible que estos pequeños grandes milagros ocurran.
Zikomo (gracias, en chichewa)
Dra. Esther Ciancas
Responsable de la campaña oftalmológica en Malawi


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