Cosechando frutos.
Hace justo un año, en julio de 2025, viajamos a Turkana y al sur de Etiopía para realizar el seguimiento de los proyectos sobre el terreno. Fue una visita para encontrarnos, por fin, con quienes tantas veces han estado sobre el papel y que, con su compromiso diario, dan forma y sentido a nuestro trabajo en la oficina: profesoras y maestros, cocineras, agricultores, enfermeras, vigilantes, conductores, estudiantes, ancianas, misioneros, misioneras.
También para experimentar una naturaleza brutal que ayuda a entender la propia existencia de la Fundación: ríos secos, calor sofocante, ausencia de vegetación, agua alcalina, suelo infértil, niños pastores, niñas casadas, pero también gente amable y dispuesta a luchar por su futuro.
Durante el viaje constatamos que el progreso se palpa y que en la Fundación cosechamos frutos. Donde hace casi veinte años financiamos un pozo, hoy hay pueblos con vida, dispensarios médicos, jóvenes que aprueban exámenes nacionales. Donde hace diez financiamos un centro nutricional, hoy hay un colegio de secundaria en proceso. Donde hace cuatro apoyamos el huerto de una familia, hoy hay una madre que con su producción paga las tasas escolares de sus hijos. Lo que regamos hoy tendrá sus frutos mañana.
Además, el viaje sirvió para reforzar los mecanismos de seguimiento y evaluación de los proyectos, contrastando sobre el terreno los resultados obtenidos y las necesidades emergentes de las comunidades que acompañamos. También para escuchar de primera mano las inquietudes de las personas para las que, en definitiva, trabajamos en esa zona: las poblaciones de Turkana y Nyangatom. Y para hacer un importante trabajo junto a nuestros compañeros en el terreno, la Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol: alineando objetivos, puliendo el trabajo en equipo y aprendiendo de una comunidad que lleva más de cuarenta años dedicada a quienes más lo necesitan.
La experiencia nos confirma, una vez más, la importancia de mantener una cooperación cercana, sostenida y basada en la escucha mutua.
Volvimos a casa con la motivación renovada para continuar avanzando hacia un mundo mejor.
¡Seguimos trabajando!
Julia Villena y María Jesús Pérez Maceda


