El empoderamiento y la independencia de la mujer son claves para el desarrollo de cualquier comunidad. Y el trabajo digno es una de las mejores herramientas para conseguirlo.
En la misión de Nariokotome pusimos en marcha una panadería que, en 2024, se amplió con una nueva cocina y un almacén mejor equipados.
Hoy, cuatro mujeres trabajan allí elaborando pan, mandassi y pizzas, productos que venden a la comunidad y que antes eran imposibles de conseguir en esta zona de Turkana.
Además, este proyecto no solo ofrece empleo y formación en nutrición, higiene y empoderamiento, sino que además se ha convertido en una iniciativa autosostenible. Las ventas cubren salarios, ingredientes y gastos, asegurando su continuidad y contribuyendo a la seguridad alimentaria de muchas familias.
Desde la Fundación Emalaikat, nos enorgullece ver cómo un proyecto que empezó como apoyo externo, hoy se mantiene con sus propios recursos y contribuye al desarrollo de toda la comunidad.
Gracias a Cantabria Labs, benefactor de este proyecto por estar siempre cerca y ayudarnos a hacer posible este cambio en África.
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